2.07 (23) Compara la organización política de la Corona de Castilla, la Corona de Aragón y el Reino de Navarra al final de la Edad Media

La organización política a fines de la Edad Media se caracterizó por una enorme fragmentación del poder político y la desaparición de los poderes públicos (justicia, fiscalidad, etc.) que quedan en manos de los señores feudales (señoríos jurisdiccionales). Cada reino cristiano es un mosaico de múltiples células políticas prácticamente independientes. El único lazo que relaciona al monarca con sus nobles es el juramento de vasallaje.

Sin embargo, a lo largo de la Edad Media los monarcas intentaron recuperar su autoridad apoyándose a veces en la propia nobleza otras en el tercer estado. Por otro lado, la crisis del siglo XIV originó el intento de los monarcas de imponer una política centralizadora y autoritaria sobre la nobleza. Sin embargo, este intentó generó diferencias institucionales entre Castilla y Aragón que consolidan su organización política propia a través de una serie de instituciones que marcarán la historia de los siglos siguientes.

En Castilla, el rey tenía un poder mayor que en Aragón. El rey vio fortalecida su autoridad en el texto de las Partidas que fue elaborado durante el reinado de Alfonso X. Esta personalidad de monarca absoluto fue aumentada en el Ordenamiento de Alcalá (1348) y, después en la Cortes del Real de Olmedo (1445). A través de estos cauces la monarquía logró:

  • Sobre la multitud de derechos consuetudinarios, el Ordenamiento intentó establecer un código de leyes único.
  • Una compleja centralización administrativa, perfeccionándose la hacienda mediante la creación de nuevos impuestos (Alcabala).
  • Los inicios de un cuerpo armado de carácter permanente, de esta manera el monarca rompe su dependencia militar con la clase nobiliaria.

Así, Castilla a lo largo de la Baja Edad Media se configuró como un reino unitario y centralizado y donde la autoridad real se fue fortaleciendo paulatinamente, ya que los monarcas castellano- leoneses estuvieron menos dispuestos a conceder señoríos a la nobleza.

En el ámbito estatal castellano destacan las Cortes cuyas decisiones no tenían poder legislativo vinculante. En el ámbito local el principal instrumento de control de la monarquía sobre los municipios lo representó la figura del corregidor, que se convirtieron en representantes permanentes de la Corona en los principales municipios.

En la Corona de Aragón su estructura política difería de la castellana en dos aspectos:

  1. La Corona de Aragón no era una monarquía absoluta sino pactista. El poder del rey estaba limitado por el derecho y costumbres del país, que el monarca se comprometía a mantener en un pacto con sus vasallos (alta nobleza, clero y patriciado urbano), que se realizaba a través de las Cortes. De este modo, las Cortes de los diferentes reinos ejercieron un fuerte control sobre la monarquía, limitaron su poder y frustraron cualquier pretensión absolutista.
  2. La Corona de Aragón estaba constituida como una confederación de tres Estados: Cataluña- Mallorca, Aragón y Valencia, cada uno de ellos con leyes, Cortes e instituciones propias y notables diferencias entre sí, que el monarca debía jurar en el momento de ocupar el trono.

En cuanto a las instituciones, reflejan las peculiaridades tanto de la Confederación en su conjunto como de cada uno de los territorios. Las más importantes eran: los virreyes que representaban al rey y actuaban en su nombre en aquellos territorios en los que no residía el monarca. Existían Cortes independientes en Aragón, Cataluña y Valencia y nunca llegaron a unirse. Las Diputaciones, surgidas de las comisiones temporales de las Cortes y finalmente transformadas en permanentes (destacando la Diputación del General de Cataluña o Generalitat). En Aragón, además, existía la figura del Justicia de Aragón cuya misión era la defensa de los fueros propios de Aragón frente a las posibles pretensiones autoritarias de la monarquía. En Navarra, al igual que en Aragón, las Cortes tuvieron un verdadero poder legislativo.

En cuanto a Navarra, ésta gozaba de un importante Fuero General, que fue mejorado por sucesivos monarcas. Las Cortes, nacidas tardíamente, tuvieron gran vitalidad en los siglos XIV y XV.

En definitiva, mientras en Castilla se constituyó una monarquía centralizada que fue el germen de la aparición de la monarquía autoritaria con los Reyes Católicos; en Aragón la estructura política feudal se basó en el pactismo y en la confederación de reinos que mantuvo su vigencia hasta el siglo XVIII, lo que impidió la aparición de una monarquía unitaria.