9.13 (114) Explica los factores de la evolución demográfica de España en el primer tercio del siglo XX

En el primer tercio del siglo XX asistimos a la verdadera transición demográfica de España, pasando de un modelo demográfico propio del Antiguo Régimen (altas tasas de natalidad y mortalidad) a otro propio del Nuevo Régimen demográfico (bajas tasas de natalidad y mortalidad).

Como el descenso de la mortalidad fue más rápido que el de la natalidad, también asistimos a un aumento importante de la población (siete millones de personas entre 1900 y 1940). Las mejoras en alimentación y vivienda, así como las actuaciones sanitarias, explican la disminución de la mortalidad cuyas causas tradicionales (crisis de subsistencia o epidemias) desaparecieron o disminuyeron de forma considerable. La única epidemia de importancia registrada en este periodo fue conocida como “gripe española” de 1918. En cambio, la viruela, tan letal en el siglo anterior fue erradicada. Por tanto, la esperanza de vida pasó de 35 a 50 años en el primer tercio de siglo.

En datos vemos como la tasa de mortalidad descendió del 29 por mil en 1900 al 16 por mil en 1936. Lo mismo sucede con la mortalidad infantil que pasa del 17,2 por mil al 11 por mil. La tasa de natalidad, también descendió situándose en 1936 en torno al 25 por mil. Por tanto, uno de los primeros síntomas de modernización es el crecimiento sostenido de la población, pasa de 16,6 millones en 1877 a 23,5 en 1930.

La distribución espacial de esta población continuó el modelo del siglo XVIII y XIX: descenso del interior (salvo Madrid) y Oeste; aumento del Norte y Este. Asimismo, en la segunda década del siglo predominaron los movimientos internos del campo a la ciudad (éxodo rural), que estaban en plena euforia productiva por los efectos de la Primera Guerra Mundial. De esta manera, en 1930 más de la mitad de la población de Barcelona o Madrid era inmigrante.

También hubo importantes movimientos migratorios. La emigración exterior se dirigió a Argelia, pero sobre todo, a Latinoamérica (Argentina, Cuba, Brasil) y fue muy fuerte entre 1905 y 1914. El perfil del emigrante era varón, joven, campesino y alfabetizado. La emigración externa española fue:

  • Más tardía que la europea.
  • Más plural en los destinos.
  • Más concentrada regionalmente (Galicia, Asturias y Canarias).

Las causas eran: los bajos salarios, malas condiciones de vida y la escasez de tierra para cultivar (Andalucía y Extremadura disponen de más tierra y por lo tanto menos emigración). La emigración proporcionó: el envío de dinero para España que contribuyó a equilibrar la Balanza de Pagos.

En cuanto a la distribución de la población por sectores económicos, la creciente demanda de mano de obra industrial provocó un aumento de la población ocupada en el sector secundario que pasó de 14 % en 1900 al 26 % en 1930, con el consiguiente descenso del sector primario, que pasó del 70 % al 47 %.