Bloque 04

Siglo XVIII

4.11 (52) Especifica las causas del despegue económico de Cataluña en el siglo XVIII

Ya a fines del siglo XVII se registraron en la economía española los primeros síntomas de recuperación en la periferia peninsular. Barcelona, paradigma de esta recuperación aumenta sus beneficios, triplica el volumen de su comercio, mientras en el interior de Cataluña se instala la nueva industria del hilado y el tejido de algodón. Será el inicio de la Revolución industrial en Cataluña.

4.10 (51) Explica la política industrial de la monarquía y las medidas adoptadas respecto al comercio con América

Durante la primera mitad del s. XVIII los Borbones procuraron estimular la actividad industrial y comercial según las directrices de la teoría económica del Mercantilismo: intervención del estado en la economía para favorecer su desarrollo. Así se reorganizó el monopolio del comercio con América, se protegió la producción industrial española mediante la prohibición de importaciones o mediante la fijación de aranceles fuertemente proteccionistas.

4.04 (45) Define qué fueron los Decretos de Nueva Planta y explica su importancia en la configuración del nuevo Estado borbónico

La toma del poder político por Felipe V trajo a España un intento de solucionar los problemas políticos del país, heredados del s. XVII, según las fórmulas francesas propias del absolutismo de Luis XIV: unificación y centralización del poder político. La reorganización político- administrativa del nuevo Estado fue obra de los tres primeros borbones: Felipe V (1700-1724), Fernando VI (1746-1759) y Carlos III (1759-1788), cada uno de los cuales contribuyó de alguna forma al establecimiento de una monarquía fuerte, centralista y unificada, según el modelo francés.

4.03 (44) Detalla las características del nuevo orden europeo surgido de la Paz de Utrecht y el papel de España en él

A pesar de los desmembramientos del s. XVII España era, a principios del siglo XVIII, cuando se produce la muerte de Carlos II (1700), una importante potencia territorial. Austria, con un Habsburgo en su trono, quería seguir conservando su tradicional potencia dinástica. Holanda e Inglaterra, potencias marítimas y comerciales, deseaban, por encima de todo, un equilibrio continental que impidiese cualquier hegemonía sobre Europa.