2.01 (17) Explica las causas de la invasión musulmana y de su rápida ocupación de la Península

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La presencia de los musulmanes en la Península Ibérica se debió a la confluencia de dos procesos simultáneos: la crisis interna de la monarquía visigoda y el movimiento expansivo del islam desde el año 634.

La crisis interna de la monarquía visigoda: La monarquía visigoda adolecía de una gran debilidad, tanto por el excesivo poder de la iglesia y la nobleza, como por el carácter electivo de la Corona. En este marco, las intrigas políticas y las rivalidades entre bandos por la sucesión al trono eran, por lo tanto, frecuentes. El rey visigodo Witiza había asociado al trono a su hijo Agila para que le sucediera, pero cuando aquel murió (710), el duque de la Bética, Roderico, encabezó una revuelta y ocupó el trono, lo que desencadenó una nueva guerra civil entre grupos nobiliarios rivales. Fue entonces cuando el bando Witizano solicitó la ayuda de los musulmanes.

El movimiento expansivo del islam: Los musulmanes, en su expansión por el norte de África, habían llegado hasta el Atlántico en el año 707. Ante las disputas internas de los visigodos, el gobernador del norte de áfrica, Musa, concibió la posibilidad de extender sus conquistas por la Península ibérica, para lo cual contaba con el apoyo, como ya se ha dicho, del bando visigodo de los witizanos y del gobernador de Ceuta, el conde Julián. En consecuencia, Musa decidió enviar en el año 711 una expedición dirigida por Tariq, quien, con los barcos del gobernador de Ceuta, consiguió trasvasar hasta Gibraltar (Gabal Tariq, 'monte de Tariq') con unos siete mil hombres, en su mayoría bereberes, a los que poco tiempo después seguirían otros cinco mil. El enfrentamiento decisivo se produjo en la batalla de Guadalete (711), donde fue derrotado el ejército de Roderico, y con la muerte de este se hundió la débil monarquía visigoda. En el año 712, Musa cruzó el estrecho con un nuevo ejército y se unió en Toledo a las tropas de Tariq. En poco tiempo (712-714), se consumó la conquista de casi toda la Península en campañas que iban de sur a norte. Fue prácticamente un paseo militar con escasísimas resistencias, ante el desinterés de la mayoría de la población por defender una monarquía con la que no se identificaba.

Un factor importante de la rápida expansión de los musulmanes fue su tolerancia y su respeto hacia los cristianos y los judíos, a los que consideraban sus protegidos por ser también gentes del Libro (los musulmanes también aceptan que Dios reveló su voluntad a través de libros sagrados, por lo que judíos y cristianos son gentes del Libro, ya que comparten con ellos el hecho de haber recibido la revelación de Dios y haberla registrado en un libro sagrado).

En cuanto a la ocupación de los territorios conquistados, esta se efectuó mediante dos sistemas:

  1. Rendición incondicional. Los que opusieron resistencia y fueron sometidos por las armas perdieron sus derechos y sus tierras se repartieron entre los conquistadores.
  2. Rendición pactada o capitulación. A los que se sometieron voluntariamente a los musulmanes se les respetaron sus derechos y sus tierras, a cambio del pago de los tributos correspondientes. Este fue el procedimiento más habitual.

Mapa interactivo de la conquista musulmana de la Península Ibérica

Desliza hacia la derecha el botón de la parte inferior de la imagen para analizar la evolución de las conquistas musulmanas en la Península Ibérica durante los primeros años del siglo VIII