08 Tipos de agricultura: coexistencia de formas avanzadas y tradicionales

Imagen de Francisco J. Calzado

1. Introducción: Caracterización del sector agrario español

Si tuviéramos que definir la agricultura española con una sola palabra, esta sería dualidad. ¿Qué significa esto? Significa que en nuestro campo conviven dos realidades, dos mundos que, aunque parezcan opuestos, forman parte del mismo paisaje. Por un lado, tenemos una agricultura de vanguardia, muy tecnificada, con grandes inversiones y enfocada en vender sus productos por todo el mundo, lo que ha convertido a España en una potencia agroexportadora. Por otro lado, aún perviven formas de agricultura más tradicional, a menudo en manos de familias con explotaciones más pequeñas, que juegan un papel clave en la conservación de la biodiversidad y de nuestras tradiciones. Esta convivencia crea un mosaico de paisajes y realidades tan rico como complejo.

Aunque si miramos las grandes cifras, el sector primario (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura) parece aportar un porcentaje modesto al Producto Interior Bruto (PIB) de España, su verdadera importancia va mucho más allá. El campo español es el motor de una potentísima industria agroalimentaria, uno de los pilares de nuestra economía. Si sumamos la producción, la transformación industrial y la distribución, la cadena agroalimentaria es un sector estratégico que genera riqueza y empleo, y cuyas exportaciones son vitales para nuestra economía.

Pero la agricultura no es solo economía. Desempeña funciones sociales y territoriales que nadie más puede cumplir. En gran parte de la España rural, es el principal sustento, el ancla que fija la población al territorio y lucha contra la despoblación. Además, la actividad agraria es la principal escultora de nuestros paisajes, gestiona recursos tan vitales como el suelo y el agua, y ayuda a prevenir incendios forestales al mantener el campo cuidado. Por todo ello, entender la agricultura es fundamental para comprender cómo se organiza nuestro país.

2. Condicionantes de la actividad agraria en España

La agricultura no surge de la nada; es el resultado de una compleja interacción de factores que la moldean. La enorme diversidad de estos condicionantes en España explica la riqueza de nuestros paisajes agrarios. Podemos agruparlos en tres grandes bloques: físicos, humanos y políticos.

El medio físico establece las reglas del juego. El relieve es un factor clave: la elevada altitud media de la Península y la abundancia de pendientes complican el uso de maquinaria y aumentan el riesgo de erosión. Por el contrario, las zonas llanas, como los valles de grandes ríos (Ebro, Guadalquivir) o las llanuras costeras, son ideales para una agricultura mucho más productiva. Sin embargo, el factor más decisivo es, sin duda, el clima. Este divide el país en dos grandes regiones agrarias: la "España húmeda" del norte, especializada en ganadería gracias a sus pastos y cultivos forrajeros, y la "España seca", que abarca el resto del territorio. Aquí, la agricultura se basa en los cultivos de secano de la famosa trilogía mediterránea (cereal, vid y olivo) o depende totalmente del regadío para poder producir frutas y hortalizas. La escasez y la irregularidad de las lluvias son el principal desafío para la agricultura española. Finalmente, la diversidad de suelos (silíceos, calizos, arcillosos) también influye, pues cada tipo tiene una fertilidad distinta y requiere un manejo diferente.

Dentro de los factores humanos, destaca la estructura de la propiedad. En España también aquí encontramos una dualidad. Por un lado, el minifundio, explotaciones muy pequeñas que predominan en el norte y en la costa mediterránea. Históricamente se asociaban al autoconsumo, aunque hoy muchas de ellas están muy modernizadas. En el otro extremo se encuentra el latifundio, fincas de enormes dimensiones en manos de un solo propietario, típicas del sur peninsular (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha). Estas grandes propiedades se dedican tanto a usos extensivos, como las dehesas, como a modernos y rentables regadíos. En cuanto a la población, el campo ha sufrido un profundo envejecimiento y masculinización desde mediados del siglo XX. Hoy, gran parte de las tareas más duras y estacionales son realizadas por mano de obra inmigrante. A la vez, la innovación tecnológica (mecanización, riego por goteo, invernaderos, drones) ha sido el motor que ha permitido aumentar la producción de forma espectacular.

Finalmente, el marco político está dominado por la Política Agraria Común (PAC) desde nuestra entrada en la Unión Europea en 1986. La PAC establece las reglas del juego para todo el sector, regulando los mercados y siendo la principal fuente de financiación. Sus objetivos han ido cambiando: al principio buscaba que Europa produjera suficientes alimentos para todos; hoy, se centra más en la sostenibilidad ambiental, la calidad y el desarrollo rural. A través de sus ayudas directas, la PAC es fundamental para la renta de los agricultores y, a menudo, para la supervivencia de sus explotaciones.

3. La agricultura tradicional: pervivencia y paisajes representativos

A pesar de la modernización, en muchas zonas de España sobrevive una agricultura que es heredera directa de las prácticas de nuestros antepasados. Aunque está en retroceso, esta agricultura tradicional sigue definiendo paisajes de gran valor cultural y ecológico. Se caracteriza por orientarse al autoconsumo o a mercados locales, por practicar el policultivo (cultivar varios productos a la vez para asegurar la cosecha y diversificar la dieta) y por usar técnicas extensivas, es decir, que se adaptan a los ciclos de la naturaleza con menos inversión en tecnología y productos químicos.

Esta forma de agricultura ha modelado dos de los paisajes más característicos de España. Por un lado, la agricultura de secano del interior. Es el paisaje de las Mesetas y el valle del Ebro, basado en la trilogía mediterránea (cereal, vid y olivo), una combinación perfecta para sobrevivir a la sequía del verano. Ha creado un paisaje de campos abiertos (openfield), un mosaico de parcelas sin cercas donde el barbecho (dejar descansar la tierra un año) era una técnica fundamental para recuperar la fertilidad. Por otro lado, encontramos los policultivos de regadío tradicional o huertas. Localizadas en las vegas de los ríos mediterráneos, como la Huerta de Valencia, son espacios de origen muy antiguo. Se organizan en pequeñas parcelas separadas por setos o muros (bocage), regadas por una intrincada red de acequias que permite cultivar de forma muy intensiva hortalizas y frutales.

Actualmente, la agricultura tradicional se enfrenta a una grave crisis. Su principal problema es la baja rentabilidad, ya que compite en desventaja con los productos de la agricultura intensiva. Esto provoca un grave problema demográfico: los agricultores son cada vez más mayores y no hay relevo generacional, pues los jóvenes se marchan a las ciudades. La consecuencia es el abandono de tierras, lo que no solo significa la pérdida de un paisaje y una cultura, sino también un aumento de la erosión y del riesgo de incendios. Sin embargo, no todo está perdido. Surgen iniciativas que buscan darle un nuevo valor a través de la agricultura ecológica, las marcas de calidad (como las Denominaciones de Origen) o el agroturismo.

4. La agricultura de mercado: modernización, especialización e impactos

Esta es la otra cara de la moneda: una agricultura de mercado moderna, potente y altamente competitiva, orientada a vender su producción por todo el mundo. Es la responsable del éxito exportador de nuestro sector agroalimentario. Sus rasgos principales son la especialización productiva (se tiende al monocultivo para producir más a menor coste), una alta tecnificación (maquinaria de última generación, riego por goteo, control por satélite) y una fuerte inversión de capital. Es una agricultura intensiva que busca obtener el máximo rendimiento por hectárea, usando para ello semillas mejoradas, fertilizantes y productos fitosanitarios.

Este modelo ha creado paisajes agrarios muy dinámicos y, en ocasiones, polémicos. El ejemplo más conocido es la agricultura intensiva bajo plástico, el famoso "mar de plástico" del litoral de Almería y Granada. Allí, los invernaderos han convertido un desierto en una de las mayores huertas de Europa, especializada en hortalizas que se exportan a todo el continente. Otro paisaje clave es el de los regadíos modernizados de los grandes valles fluviales, donde se extienden enormes plantaciones de frutales, olivar intensivo o viñedos en espaldera. Incluso el secano se ha modernizado, con grandes explotaciones de cereal muy mecanizadas, sobre todo en las dos Castillas, que dibujan un paisaje de llanuras uniformes e inmensas.

Los impactos de este modelo tienen dos caras. En lo socioeconómico, ha generado una enorme riqueza, ha impulsado las exportaciones y ha creado miles de empleos, aunque muchos son temporales y dependen de la mano de obra inmigrante. Sin embargo, también ha provocado la desaparición de las explotaciones familiares más pequeñas. En el plano medioambiental, los efectos son muy significativos. El problema más grave es el elevado consumo de agua, un recurso muy escaso en España, que ha llevado a la sobreexplotación de acuíferos. Otro gran impacto es la contaminación de suelos y aguas por el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas. A esto se le suma la pérdida de biodiversidad que causan los monocultivos y la gestión de los residuos plásticos.

5. Retos y perspectivas de futuro del campo español

El campo español se enfrenta a desafíos cruciales que marcarán su futuro. El más urgente es el de la sostenibilidad medioambiental. El cambio climático agrava la escasez de agua, lo que nos obliga a gestionarla de forma mucho más eficiente. Además, la Unión Europea, a través de estrategias como el Pacto Verde, exige reducir drásticamente el uso de fertilizantes y pesticidas para frenar la contaminación y recuperar la biodiversidad.

En el plano económico, el sector debe competir en un mercado globalizado y adaptarse a una PAC que cada vez vincula más sus ayudas al cumplimiento de objetivos ambientales (los "eco-esquemas"). Esto supone un gran esfuerzo de adaptación, pero también una oportunidad para avanzar hacia un modelo más sostenible y valorado.

Desde la perspectiva social y territorial, la agricultura sigue siendo la herramienta más potente para vertebrar el territorio y luchar contra la despoblación en la "España vaciada". Para ello, es vital fomentar el relevo generacional, ayudando a los jóvenes a incorporarse al sector y poniendo en valor todo lo que la agricultura nos aporta: no solo alimentos, sino también paisajes cuidados, prevención de incendios y un valioso patrimonio cultural.

A pesar de los retos, también hay muchas oportunidades. España es líder europeo en agricultura ecológica, un sector que no para de crecer. La apuesta por la calidad diferenciada (sellos como la Denominación de Origen Protegida o la Indicación Geográfica Protegida) permite a nuestros productos venderse a mejor precio gracias a su calidad y a su vínculo con un territorio. Finalmente, el auge de los productos de proximidad y los canales cortos de comercialización (el llamado "kilómetro 0") abre nuevas vías para las explotaciones familiares y reconecta a la ciudad con el campo.

Glosario de términos clave

Agricultura de mercado

Aquella cuyo objetivo principal no es el consumo propio del agricultor, sino la venta de la producción en los mercados nacionales o internacionales. Se caracteriza por la especialización, la tecnificación y la búsqueda de la máxima rentabilidad económica. Un ejemplo claro es la producción de hortalizas en los invernaderos de Almería para su exportación a toda Europa. [Volver al texto]

Agricultura ecológica

Sistema de producción agraria que no utiliza productos químicos de síntesis (pesticidas, fertilizantes artificiales) y que busca producir alimentos de la máxima calidad respetando el medio ambiente y los ciclos naturales de los ecosistemas. España es uno de los líderes europeos en este sector. Un ejemplo en Castilla y León sería la producción de vino o legumbres con certificación ecológica. [Volver al texto]

Agricultura extensiva

Modelo de producción que busca obtener rendimientos con una inversión moderada de capital y trabajo por unidad de superficie. Se adapta a las condiciones naturales del medio, obteniendo una producción menor por hectárea que la intensiva, pero a menudo con un menor impacto ambiental. Las grandes explotaciones de cereal de secano en las llanuras de Castilla y León son un claro ejemplo.

Agricultura intensiva

Modelo de producción que busca obtener la máxima cantidad de producto por unidad de superficie, empleando para ello grandes inversiones en tecnología, mano de obra e insumos (semillas seleccionadas, fertilizantes, fitosanitarios, etc.). Un ejemplo paradigmático es el cultivo de fresas en Huelva o los regadíos modernizados para el maíz en la provincia de León. [Volver al texto]

Agroturismo

Modalidad de turismo que se desarrolla en el entorno rural y que permite a los visitantes conocer y, en ocasiones, participar en las actividades agrarias. Busca diversificar la renta de las explotaciones y poner en valor la cultura rural. Un ejemplo sería alojarse en una casa rural que también es una bodega en la Ribera del Duero y participar en la vendimia.

Autoconsumo

Producción agraria destinada fundamentalmente al consumo de la propia familia del agricultor, y no a la venta. Aunque hoy es minoritaria, fue la base de la agricultura tradicional y sobrevive en las pequeñas huertas familiares que abastecen los hogares. [Volver al texto]

Ayudas directas

Subvenciones económicas que los agricultores y ganaderos reciben directamente de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea. Su objetivo es apoyar la renta de los productores para asegurar la viabilidad de sus explotaciones y compensarles por cumplir con normativas medioambientales, de bienestar animal y de seguridad alimentaria. [Volver al texto]

Barbecho

Técnica agrícola tradicional que consiste en dejar una parcela de tierra sin cultivar durante uno o varios ciclos vegetativos. Su finalidad es permitir que el suelo recupere su contenido en materia orgánica y la humedad, especialmente en las zonas de secano. Es una práctica característica de los paisajes cerealistas de la Meseta. [Volver al texto]

Bocage

Término de origen francés para describir un paisaje agrario compuesto por parcelas de forma irregular y de distintos tamaños, que están cerradas por setos vivos, muros de piedra o taludes. Es un paisaje típico de la España atlántica (Galicia, Asturias) y de las huertas tradicionales mediterráneas. [Volver al texto]

Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) / Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.)

Sellos de calidad otorgados por la Unión Europea que garantizan que un producto es originario de un lugar determinado y que posee unas características únicas vinculadas a ese origen geográfico (clima, suelo, saber hacer tradicional). La D.O.P. es más estricta, pues todas las fases (producción, elaboración y envasado) deben realizarse en la zona. Ejemplos de Castilla y León serían la D.O.P. Ribera del Duero para el vino o la I.G.P. Lenteja de la Armuña. [Volver al texto]

Dualidad agraria

Concepto que define la coexistencia en el campo español de dos modelos agrícolas muy diferentes: uno tradicional, extensivo y a menudo de subsistencia, y otro moderno, intensivo, muy tecnificado y orientado a los mercados globales. [Volver al texto]

Industria agroalimentaria

Conjunto de actividades económicas que se dedican a la transformación, preparación, conservación y envasado de los productos que provienen de la agricultura, la ganadería y la pesca para convertirlos en alimentos para el consumo. En Castilla y León, la industria cárnica (Guijuelo), las harineras o las grandes bodegas son ejemplos de este sector. [Volver al texto]

Kilómetro 0

También llamados "canales cortos de comercialización", se refieren al consumo de alimentos producidos en un entorno muy cercano al consumidor final. Esta práctica reduce el impacto ambiental del transporte, apoya la economía local y garantiza la frescura del producto. Comprar hortalizas directamente a un productor en un mercado local de Soria sería un ejemplo. [Volver al texto]

Latifundio

Explotación agraria de gran extensión perteneciente a un único propietario. En España son característicos de la mitad sur (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha) y su origen histórico está ligado a la Reconquista. Se dedican a cultivos extensivos de secano, a dehesas para la ganadería o, más recientemente, a modernos regadíos. [Volver al texto]

Minifundio

Explotación agraria de tamaño muy reducido. Es característico de las zonas de montaña y de la mitad norte de la Península. Su pequeño tamaño a menudo dificulta su viabilidad económica y la mecanización, aunque en zonas de regadío intensivo (huertas) puede ser muy rentable. [Volver al texto]

Monocultivo

Sistema de producción agrícola que consiste en dedicar grandes extensiones de terreno al cultivo de una sola especie vegetal durante varios años. Permite una mayor especialización y mecanización, pero tiene inconvenientes medioambientales, como el agotamiento del suelo y la pérdida de biodiversidad. Los inmensos campos de girasol en la provincia de Burgos son un buen ejemplo. [Volver al texto]

Openfield

Término inglés que describe un paisaje agrario de campos abiertos, sin vallas ni setos que delimiten las parcelas. Es el paisaje típico de las grandes llanuras cerealistas de la Meseta, como las comarcas de Tierra de Campos o La Moraña en Castilla y León. [Volver al texto]

Política Agraria Común (PAC)

Conjunto de políticas y ayudas que la Unión Europea destina al sector agrario y al desarrollo rural de sus Estados miembros. Es el instrumento que más ha influido en la transformación del campo español desde 1986, estableciendo normativas de mercado, ayudas directas y requisitos medioambientales. [Volver al texto]

Policultivo

Sistema agrario que consiste en cultivar varias especies vegetales distintas en una misma explotación o parcela. Es una estrategia propia de la agricultura tradicional para diversificar la producción, minimizar los riesgos de plagas o malas cosechas y mejorar la fertilidad del suelo. El mejor ejemplo es una huerta tradicional. [Volver al texto]

Relevo generacional

Proceso mediante el cual la población joven se va incorporando a la actividad agraria, reemplazando a los agricultores que se jubilan. La falta de relevo generacional, por el envejecimiento de la población y la falta de atractivo del sector para los jóvenes, es uno de los problemas estructurales más graves del medio rural español. [Volver al texto]

Sobreexplotación de acuíferos

Situación que se produce cuando la extracción de agua subterránea de un acuífero se realiza a un ritmo superior al de su recarga natural por la lluvia. Esto provoca el descenso del nivel freático y puede llevar al agotamiento del recurso. Es un grave problema en zonas de regadío intensivo como el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Castilla-La Mancha). [Volver al texto]

Trilogía mediterránea

Nombre con el que se conoce a la asociación de los tres cultivos básicos y más representativos de la agricultura tradicional de secano en la cuenca mediterránea: el cereal (trigo), la vid y el olivo. Su combinación permitía obtener productos básicos (pan, vino y aceite) y está perfectamente adaptada a las condiciones de aridez estival. [Volver al texto]